Waldo Fernández.

Con el lema “Me ocupa lo que te preocupa” el diputado federal por Nuevo León, Waldo Fernández, ha puesto en práctica lo que se esgrime en verbos (generalmente en futuro imperfecto), en adjetivos y uno que otro adverbio, que pronuncian sin ton ni son aquellos que una vez que se hacen con el cetro se olvidan de su principal responsabilidad que es la de atender a sus representados.

La tradición ?plagada de moños y chilindrinas? marca que los diputados que han llegado a la Cámara o a los congresos locales se dedican a servir a su partido, al gobernador en turno y a sus negocios particulares, y convierten su cubículo en una atalaya hermética así como su oficina de gestoría, si acaso tienen. Mientras, la población se zambulle en un légamo de oquedades.

Sí, los diputados deben gestionar recursos para el estado, particularmente en el nuestro que está hecho añicos por la mala función del usurpador de la política Rodrigo Medina; sí, los diputados deben estar al pendientes de la aprobación de leyes de beneficio colectivo y el rechazo a iniciativas, programas o leyes que perjudican al grueso de la población, incluyendo las reformas de Peña Nieto; sí, los diputados gestionan apoyos para la sociedad organizada. Pero ante todo, son los representantes del pueblo.

Waldo Fernández ha roto con la tradición funesta del si te vi ya ni me acuerdo y ha aterrizado la verborrea en hechos concretos: en la colonia Alfonso Reyes, conocida como “La Risca”, colaboró con una organización ciudadana para rehabilitar el entorno, por medio de una malla ciclónica, pintura y organización social.

Es un ejemplo, hay otros. Y lo hace sin el aparatoso despliegue de parafernalia de publicidad y medios al que recurren otros diputados si acaso llevan un vaso de agua a alguna colonia. De una camioneta ha hecho una oficina móvil donde atiende las demandas de la ciudadanía. Cuenta con colaboradores voluntarios que recorren los sectores más desprotegidos para conocer su problemática inmediata.

El mismo Waldo, sin vacuas alharacas, lo señala: “Soy un legítimo gestor ante las autoridades y utilizando las facultades y la legitimidad que recae en la Cámara de Diputados como un poder soberano para gestionar a favor de mis representados”. Agrega; “Promuevo la participación ciudadana porque confío en la democracia y confío en las leyes para canalizar esa participación y transformarla en beneficios para la comunidad”. Y como prueba el diputado Waldo tiene abiertas permanentemente las redes sociales con sus respectivas aplicaciones móviles. Al contrario de otros, no se esconde.
Quizá suene extraña esta editorial pero es que en realidad es extraño saber de un diputado que sí trae bien puesta la camiseta. Y si en esta vida, las cosas cambian, esperemos que la tarea del diputado Waldo Fernández no, porque de lo contrario esta editorial ya no sonará extraña.

 

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Por |2018-10-10T10:24:15+00:00octubre 30th, 2015|Blog de Waldo, Kleroterion|Sin comentarios

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Waldo Fernández
Waldo Fernández González es Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Nuevo León, Tigre de corazón, tenaz y orgullosamente regiomontano.