TRES RAZONES PARA NO ESPANTARSE DEL MURO · ÁGORA

ÁGORA

23 de junio de 2018

TRES RAZONES PARA NO ESPANTARSE DEL MURO

La polémica en torno a la construcción del muro fronterizo entre nuestro país y los Estados Unidos (misma que arreció esta semana) me hizo ponderar objetivamente lo que supondría dicha construcción y, por ello, ofrezco tres razones para creer que dicha medida hostil, cierto, pero a final de cuentas soberana, no nos afectará en los términos que se han manejado.

  1. EL MURO DE TRUMP ES MUY COSTOSO PARA LOS EEUU. Debemos precisar que el muro existe desde 1994, con una extensión de 1000 kilómetros. La decisión no fue barata pues supuso un gasto promedio de siete mil millones de dólares a los cuales hoy se deben sumar los costos de mantenimiento y el sueldo de 21 mil agentes fronterizos. Aun así, Trump insiste en agregar al muro otros mil y fracción de kilómetros que, a ojo de buen cubero, suponen un desembolso de ocho o diez mil millones de dólares, cantidad que crecería si se decide una construcción desde cero. Además, si a ello agregamos los costos que supondría encarar el caudal de demandas por la violación a tratados ambientales y también por la adquisición de predios a particulares, eso sin pasar de largo el efecto social, simbólico y político que le acarrearía a los EEUU presentarse como una nación aislada y a la defensiva, entonces dudo que se proceda con el proyecto, o al menos en los términos que hasta ahora se han planteado.   
  1. EL TRASIEGO DE INDOCUMENTADOS Y DELINCUENTES NO ES COMO LO PINTAN. El número significativo de indocumentados que ingresa a los EEUU no es por medio de la frontera con nuestro país, sino a través de los aeropuertos a donde esa gente llega tranquilamente con visas de turista. Al menos así lo refieren las estadísticas del gobierno norteamericano, las cuales, en 2015, contabilizaban la captura promedio de 300 mil indocumentados (muchos de ellos mexicanos, cierto) en algún punto de la frontera, estadística que palideció ante los más de 600 mil detenidos en diversos aeropuertos gringos que, por cierto, dado su visaje, no es tan fácil regresarlos a su país. Atendiendo ese panorama, la construcción del muro parece más un capricho o un medio para despresurizar la olla que está a punto de tronar en territorio norteamericano en términos sociales, ya que es evidente la angustia de los americanos ante la presencia de nuevos factores de producción que sí pueden dejarlos sin empleo, tales como la robotización o la certificación de habilidades que exige estudiar, especializarse o actualizarse, lo cual la mayoría de las veces no es barato ni tan accesible.

Luego está el tema del narcotráfico. ¿Acaso a los cárteles les quita el sueño la presencia de un muro? Por supuesto que no. Ellos ya cuentan con un amplio catálogo de recursos para hacer llegar sus cargamentos (para esos fines lo mismo se dispone de drones que de catapultas). Tienen además un mítico sistema de túneles y rutas perfectamente definidas a punta de estrategia y corrupción, mucha. Más que detenerlos, el muro les favorecería, pues el factor obstáculo podría ser un elemento que encarecería sus productos.

  1. ¿DETENER LA MIGRACIÓN O LA ECONOMÍA? Con excepción de San Diego, ciudad con una economía más fuerte que la de su vecino, el resto de las entidades norteamericanas fronterizas mantienen fuertes lazos de interdepencia económica y cultural con sus similares mexicanas. Cabría preguntarles a los alcaldes de Mc Allen, Laredo, El Paso o Nogales qué sucedería con sus ciudadanos si Trump cumple con la construcción del muro y la cancelación de visas a mexicanos, o el alza a las tarifas de cruce, sobre todo porque, en acuerdo con diversas estimaciones, a diario cruzan la frontera unos 300.000 vehículos y un millón de personas que trabajan, estudian, comercian o visitan el otro lado lo mismo para comer un helado que para comprarse unos tenis. Sumen a ese trasiego 15.000 camiones de transporte que generen una importante actividad alterna (los choferes comen, duermen, a veces requieren medicinas o cargar gasolina). Ese trasiego supone un ingreso diario de 1000 millones de dólares que se mermarían o desaparecerían de un plumazo.
Por |2018-06-22T14:35:27+00:00junio 23rd, 2018|Columna|Sin comentarios

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