Regio, tenaz, Lic. en Derecho por la UANL. WhatsApp: 81 1800 1357. Titular de la Unidad de Gobierno en la @SEGOB_MX

La modernidad no debe rebasar la privacidad…

Hoy en día el mundo vive una modernidad arrasadora, quedando atrás los sistemas análogos, los teléfonos de disco, las videocaseteras, el fax, las películas VHS y hasta los CDs, las televisiones de cinescopio, los vehículos con carburadores, las bibliotecas, los viejos celulares que eran literalmente unos tabiques, etc. Por su parte, el gobierno también ha cambiado, los sistemas jurídicos, la burocracia, el sistema de salud y casi cualquier trámite ha sido modernizado, entre muchas cosas más, lo que sin duda, hace una nación más moderna, rápida y eficaz.

Sin embargo, esta modernidad desgraciadamente también trae consigo factores preocupantes, como nuevas formas de extorsión, robos, delincuencia cibernética, piratería, así como diferentes maneras de relacionarse con la gente y en su caso, varios escenarios de acoso, respecto a este último, en la actualidad encontramos términos o tipos, como por ejemplo, bullying, ciberbullying, grooming y sexting, pero que en muchas ocasiones todos estos términos están ligados para llegar a un mismo fin.

En primer lugar, debemos entender estos términos, para la SEP el acoso escolar es una forma de violencia entre compañeros, en la que uno o varios molestan de manera constante a uno o varios compañeros, quienes no pueden defenderse y generalmente están en una posición de desventaja o inferioridad; el ciberacoso o ciberbullying, que no se presenta sólo en el ámbito escolar, se da en específico a través de dispositivos digitales, como smartphones, computadoras y tabletas, por medio de videos, redes sociales, mensajes de texto, apps y videos; grooming, esta modalidad se refiere cuando un adulto se va ganando la confianza de un niño o adolescente, con la finalidad de conseguir favores o concesiones de carácter sexual, también es conocido como child grooming y, por último, el sexting, que se da cuando se envían a través de un smartphone u otro dispositivo que contenga una cámara, fotos o videos propios o producidos por uno mismo, con alguna connotación sexual.

Ahora bien, abundaré un poco más en este término, ya que tiene algunas variantes que son muy importantes para poder distinguirlo, debemos identificar cuándo se está en un riesgo, ya que en sí no es un problema de seguridad, sino más bien una práctica que puede llevar consigo de manera posterior un riesgo, ya sea en mujeres, hombres y sobre todo en menores de edad.

Aquí la problemática principal abunda en que una vez que se envían estos videos o contenidos, no tenemos la certeza de cómo serán utilizados, pero, ¿cuáles son las características de estos contenidos?, primera, son realizados de manera voluntaria y enviados por ellos mismos, segunda, tienen un carácter sexual, ya sea desnudez total o parcial y en muchos casos, pauta o descripción de actividades sexuales y tercera, lo anterior se realiza por medio de un dispositivo electrónico con capacidad para grabarlo, ya sea video, webcam, chat o videollamada (en estos dos últimos casos se le denomina sexcasting).

Pero existe también otra situación, ya que puede darse de manera involuntaria, cuando otra persona puede enviarlo desde un dispositivo que no es el suyo, que en muchos casos se da cuando roban o pierden el dispositivo, o simplemente de manera dolosa lo reenvían, además de que también existe la posibilidad de ser grabados sin su consentimiento, por lo que se convierte en una invasión total a la privacidad.

El problema del sexting, de acuerdo a un estudio por la Universidad de Michigan, reside en que no es posible controlar el uso de estos contenidos y como dijimos anteriormente, no sabemos qué uso le puedan dar, que sin lugar a dudas, por el hecho de ser algo íntimo, puede sobrepasar los efectos básicos de la privacidad, en dicho estudio efectuado a 3447 mujeres y hombres en un rango de 18 a 24 años, se llegó a una conclusión bastante curiosa, ya que al entrevistarlos manifiestan este concepto como una nueva forma de cortejo, por lo que para ellos, no se trata de una conducta sexual arriesgada o inadecuada, es entonces que concluyen cómo la tecnología está influyendo en una forma impresionante en la vida de las personas, lo que para mi punto de vista como abogado y padre de familia no me convence en su totalidad.

Insisto y estoy totalmente convencido que la vida sexual en cualquiera de sus modalidades, formas o modos es respetada, además de saber que en muchos casos el sexting es muy común en muchas parejas, ya sea esposos, novios o cualquier tipo de relación que se tenga. Sin embargo, como expliqué anteriormente, durante el proceso puede no pasar nada, e incluso experimentar o motivar la relación, pero ¿qué sucede cuando se termina la relación?, ya sea en  buenos o malos términos o cuando hace por inconsciencia, moda o sin autorización, es ahí cuando no podemos predecir cómo serán utilizados estos contenidos, que pueden producir graves problemas en su vida, trabajo, amigos, pareja y en muchas ocasiones hasta para motivar algún delito como extorsión o presión para realizar algo, que en varios casos fue motivo de violaciones y un acoso sexual más severo.

Concluyo diciendo que seamos responsables con estos contenidos como adultos, pero sobre todo, para los que tenemos hijos, estemos atentos de sus redes sociales, de sus novios, de sus celulares, que por supuesto en ningún momento significaría invadir su privacidad, ya que se hace por una causa natural que es la seguridad, estemos muy pendientes de sus amistades, así como también es muy importante que aprendan, por ninguna causa, a compartir datos personales, enseñarles a ser totalmente responsables con el uso de los dispositivos electrónicos que hoy en día son una herramienta para todos, pero que tampoco que no se vuelvan indispensables para poder relacionarnos o convivir con otras personas y que cuando ellos sientan que están algún tipo de peligro, tengan la confianza de poder decirlo y actuar de manera inmediata, adoptando que la modernidad es una necesidad, pero nunca deberá rebasar a la privacidad.

Por |2018-12-10T12:27:25+00:00diciembre 10th, 2018|Kleroterion|Sin comentarios

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Waldo Fernández
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