Las dos caras del bullying…

Kleroterion por Waldo Fernández

El regreso a clases puede ser el mejor día del año para la mayoría de los niños, sin embargo, para quienes son víctimas del acoso escolar o bullying se puede convertir en el día que tornará a gris el salón de clases.

El bullying es el maltrato físico y/o psicológico que recibe un niño por parte de otro u de otros que se comportan con él de manera cruel con el único objetivo de someterlo y asustarlo, y por mala suerte, sucede cuando nos encontramos en las etapas de mayor vulnerabilidad, como lo son la niñez y la adolescencia. Además… Los efectos de este maltrato contra el infante provoca daños severos en el autoestima y el valor propio, o en términos más concretos, este pierde el aprecio o consideración de sí mismo a través de burlas, amenazas, agresiones físicas y aislamiento sistemático, por mencionar algunos.

Tal cual ficha de dominó, los efectos que tiene el bullying sobre el individuo son terribles para su desarrollo, ya que el niño crece con con la mentalidad de que todo aquel juicio que hagan sobre su persona será cierto aún y cuando sea falso, acarreando en el futuro problemas de depresión, inseguridad o en algunos casos, puede crecer con sentimientos de agresividad y rencor social, y lo peor del caso es que este no se acaba hasta que la ignorancia o pasividad de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas intervienen directamente.

Del otro lado de la moneda, la persona que ejerce el acoso escolar sobre otra generalmente viene acarreando desde casa problemas o tensiones que lo orillan a pensar que la mejor manera de resolver los problemas es a través de los golpes o la violencia física o verbal.

Aunque pensemos que las diferencias entre el infante que bullea y el bulleado son totalmente lógicas, podemos encontrar que el agresor pasa por un conjunto de situaciones -como la violencia familiar-, que terminan lacerando su derecho a vivir en condiciones de bienestar y a un sano desarrollo integral, y el de desenvolverse en un ambiente sano y sustentable.

La situación de maltrato del niño por parte de los padres contribuye a deteriorar la interacción familiar y el comportamiento del niño en otros entornos, por ejemplo la disminución de la posibilidad de establecer relaciones positivas y la repetición crónica que agrava la situación.

Cuando los niños están expuestos a la violencia familiar solo aprenden a ver el mundo como si solo existieran dos papeles: agresor y agredido. Y a través de este ambiente entienden que la violencia es la única manera de resolver los problemas y asimilan que violentar es la solución para no convertirse en víctimas.

Como sociedad tenemos múltiples tareas, y la principal es la de entender y dejar de propagar la idea de que el acoso o el bullying es parte de la formación del carácter de la persona que le hará obtener la resistencia necesaria para vivir la vida. Debemos comprender que si el infante convive en un ambiente de violencia en casa o atraviesa por la ausencia de sus padres por cuestiones de trabajo, vida o salud, se pueden convertir en personas con depresión o en el mejor de los casos, el efecto puede ser como un trampolín hacia el éxito si este posee la resiliencia suficiente para afrontar los problemas que atraviesa. No dejemos a la suerte el desarrollo y el futuro emocional de nuestros niños. Porque aunque pensemos que el bullying en otros tiempos nos haya permitido formarnos como personas de bien, también recordemos que no todos tenemos la misma capacidad o madurez de comprender las diferentes situaciones de la vida.

Tanto madres y padres de familia, maestros, alumnos y cualquier persona que tenga contacto con el acoso escolar, tenemos la obligación de prestarle atención a los niños. Fomentemos un ambiente de aceptación, amor y seguridad, porque si nuestros hijos se sienten protegidos en casa, entenderán que el hogar siempre será el lugar al que pueden recurrir a pesar de lo que diga el mundo. Porque pase lo que pase, nosotros siempre los vamos a querer.

Pongamos más atención, pongamos más cariño, más comprehensión, porque de no hacerlo, le estaremos dejando a la sociedad el destino de nuestros hijos.

El futuro puede ser mejor si todos participamos en el presente.

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SAPTEL (Con atención a todo México)
Consejo Psicológico e Intervención en Crisis por Teléfono

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Por |2018-10-24T14:57:59+00:00octubre 7th, 2018|Kleroterion|Sin comentarios

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Waldo Fernández
Waldo Fernández González es Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Nuevo León, Tigre de corazón, tenaz y orgullosamente regiomontano.