Es la corrupción… ¡Estúpido!

¡ES LA CORRUPCIÓN… ESTÚPIDO!

En la historia de la política en el mundo, nos hemos encontrado con posturas y frases muy interesantes, tal es el caso de el ex presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Bill Clinton, que en 1992 durante su campaña presidencial, acuñó la frase, “The economy, stupid”, que sin duda, fue parte medular para ganar las elecciones, convencido de que lo esencial para lograr la victoria, era postularse por un tema y/o problemática directa de los ciudadanos de su Nación, la economía, es así que la frase estadounidense fue adoptada hasta en niveles internacionales, refiriéndose a varias cuestiones que en efecto, son vitales para cualquier ámbito.

Derivado de lo anterior y como todos sabemos, uno de los problemas que más aquejan a nuestro país, es sin duda, la corrupción. Sin embargo, hasta el momento no se ha podido medir con precisión cuáles han sido sus alcances. En efecto, sabemos que sus consecuencias han mermado a la sociedad mexicana y nos han colocado en lugares vergonzosos a nivel internacional en esta materia. Es importante antes de hablar de este tema, conocer en primer lugar, que es la corrupción, o en qué consiste, para Transparencia Internacional, se define como “el abuso de poder para beneficio propio”, y la clasifica en corrupción a gran escala, menor y política.

Por otro lado, también debemos identificar sus causas, lugares, motivos y áreas donde se lleva a cabo más comúnmente, desde lo general hasta lo particular, ya que en cualquier medición o acción, finalmente es corrupción simple y llana, desde el desvío de recursos, hasta solicitar o dar una dádiva a alguna autoridad, fuera de lo que establecen las leyes y reglamentos, por lo que en su estudio, análisis y forma, no nos permite tener estadísticas precisas, sin embargo, por estas acciones, se presentan y existen pérdidas con grandes costos económicos, sociales y políticos, además de perder la confianza en muchas de nuestras instituciones, pero debemos recordar que las instituciones no son las corruptas, son las personas que la promueven.
Ahora bien, independientemente de los costos económicos, que de acuerdo al Banco Mundial se estima que representa 9 por ciento del PIB del país, la corrupción nos da, como se dijo anteriormente, costos políticos, por ejemplo, la insatisfacción de la democracia donde solo el 37 por ciento de la población la apoya, así como el 91 por ciento no confía en los partidos políticos, el 83 por ciento tampoco confía en los legisladores y el 80 por ciento no tiene aprecio por el sistema judicial, lo anterior, de acuerdo al Barómetro Global de la Corrupción, de Transparencia Mexicana. Asimismo, se tienen costos sociales donde se arroja que el 14 por ciento del ingreso anual de los hogares se destina a pagos extraoficiales.

En México se argumentan diferentes posturas, algunos que es un problema del Estado y el cumplimiento de las leyes y por otro lado que es un problema cultural, pero en cualquiera de estos supuestos, estoy convencido que la corrupción, es un lastre que aqueja a nuestra sociedad y que por ella, no hemos podido avanzar en muchos sectores, ya sea públicos o privados. Recordemos también que la corrupción, aunque su finalidad va en la percepción de dinero, no solo significa esto, es también un sentido más profundo en el actuar de las personas como autoridades, por ejemplo, los tratos de políticos con narcotraficantes, los malos procedimientos penales, la ineficaz procuración de justicia, las licitaciones no transparentadas, los moches, evasión fiscal, lavado de dinero, robo de combustibles, facturas falsas, etc.

Por su parte y me parece elogiable adoptarlo como tema principal de actuación política, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, prometió erradicar la corrupción, pero no contenerla ni acotarla, sino erradicarla en su totalidad, lo que sin duda al lograrse, podremos ser una nación potencia a nivel mundial y prospera de manera interna, convencido también, que una de las partes claves para el triunfo del actual presidente, fue sin duda, esta propuesta. Para empezar adoptó combatir la corrupción de adentro hacia fuera, lo que me parece una buena estrategia, ya que si tenemos un gobierno transparente, tenemos instituciones transparentes, por lo que en automático tendremos ciudadanos transparentes, es muy importante que el presidente, siga con esta ruta adoptando el compromiso asumido por México en la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, potenciando el desarrollo económico en condiciones de igualdad y sobre todo competitividad, aplicando las leyes penales sin distingos, así como no aceptar la amnistía conforme al derecho internacional recopilado por la ONU, ya sea en detenciones arbitrarias, desaparición de personas, tortura, ejecuciones extrajudiciales, privación de servicios de salud, y violencia de género.

Asimismo, AMLO, planteó una nueva etapa, o como él dijo “la ruptura con la vieja política”, sin simulaciones para combatir la corrupción e impunidad, recuerdo muy bien que durante su campaña siempre se postuló que la problemática de México era la corrupción, para cualquier tema, siempre contestaba que la corrupción era la culpable , de tal manera que las redes se llenaban de publicaciones que hacían mofa o burla de su respuesta, pues hoy que es presidente, podemos ver que tenía razón.

Dentro sus primeras acciones presentó reducciones a los salarios de los funcionarios de gobierno y ha reestructurado algunas secretarías, centralizando las compras de gobierno y las delegaciones de las secretarias, por lo que de manera inmediata se han logrado ahorros significativos. Es importante saber que el Representante de México, tiene muy claro el panorama nacional, más allá de un tema de campaña, sino una realidad, por supuesto documentada y conocida, que en muchas ocasiones es adoptada como una forma de vida, por lo que sus acciones en contra de la corrupción e impunidad, serán un gran paso para nuestro país que tanta falta le hace para este tema, que sin duda, es la punta de iceberg para la mayoría de los delitos y la injusticia.

Ya basta de un país movido por este concepto, basta de ser un antecedente internacional para la corrupción, basta de que nuestros hijos crezcan sabiendo o pensando que la forma fácil de hacer las cosas, es ofreciendo dinero, que no sea una cultura natural, basta de que veamos las noticias o cualquier medio informativo descubriendo siempre que detrás de la mayoría de los delitos, aparezca la palabra, corrupción, basta de una sociedad llena de corruptos, por que no solo es corrupto quien recibe sino quien da, basta de ser obligados a promoverla, basta de justificarla, simplemente quien da o recibe, es corrupto.

Todos sabemos que si hay alguna problemática en México es la corrupción e impunidad, es algo que desde hace muchos sexenios, pedimos de sobre manera todas y todos los mexicanos que sea resuelto, también sabemos que al erradicarla, transitaríamos de la mejor manera como muchas naciones, por que estoy seguro, que el esfuerzo, la astucia, la capacidad, el compromiso y sobre todo el respeto, lo tenemos y es muy triste que todos estos factores sean pisoteados, abusados y hasta en muchas ocasiones, sancionados, ¡así es!, somos unos de los países que en muchos casos por decir la verdad o actuar de la manera correcta, resulta que puede ser contraproducente, pero ¿por qué? Por la corrupción.

Sigamos pues con la línea del Presidente de la República, cero corrupción, que no quede solo en buena voluntad de los gobernantes, es un trabajo conjunto, somos un país que aprende a adaptarse a las circunstancias, pero convencido que podemos ser mejores, un país que solo necesita apoyo, instituciones confiables, seguridad y justicia, lo demás, nosotros lo hacemos, por eso si me preguntan cuál es la problemática real de México, puedo contestar con mucha seguridad… ¡Es la corrupción… ¡Estúpido!

WFG

Por |2019-01-28T14:42:33+00:00enero 28th, 2019|Kleroterion|Sin comentarios

About the autor:

Waldo Fernández
Waldo Fernández González es Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Nuevo León, Tigre de corazón, tenaz y orgullosamente regiomontano.