“Yo sí te incluyo” · Kleroterion por Waldo Fernández

In Columna

“Yo sí te incluyo” · Kleroterion por Waldo Fernández

Dentro de las temáticas nacionales, asuntos pendientes y temas relevantes de nuestro país, tenemos una parte humana que muy pocos ven, me refiero a la inclusión social de las personas con discapacidad,  por eso me es necesario escribir acerca de este asunto, que con mucha tristeza para muchos, no es una prioridad, ya que no distinguen cómo una persona con alguna discapacidad a través de mucho esfuerzo, logra incluirse en todos los sectores y por supuesto, hasta en la vida política.

Durante mi trayectoria como legislador, pero sobre todo como integrante de una sociedad, estuve y estoy comprometido con las causas sociales, especialmente en la inclusión social de las personas que tienen alguna discapacidad o enfermedad y así fue demostrado apoyando todo tipo de causas sociales y realizando donaciones o apoyos a diversas asociaciones o sectores necesitados, como “Casa Azul A. C.” “Completando Sonrisas”, “Asociación de Esclerosis Múltiple Concierto de Vida, A.C.”, “Centro de Rehabilitación Infantil Hoga, A.C.”, “Asociación de Espina Bífida de Nuevo León, A.B.P.”, entre otras.  

Ahora bien, en los datos que nos arroja el Instituto Nacional de Estadística y Geografía y el Programa Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad 2014-2018, encontramos un dato muy importante, en México de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares,  hay 7,751, 677 millones de personas que presentan una discapacidad en las que encontramos: caminar o moverse (57.5%), ver (32.5%), mental (8.1%), escuchar (16.5%), hablar o comunicarse (8.6%), atención y aprendizaje (6.5%) y autocuidado (7.9%), además de registrar que en 19 de cada 100 hogares vive una persona con alguna discapacidad.

Respecto al tema laboral nos damos cuenta que hoy en día tienen menos acceso, (por supuesto esto no es una precepción propia pues son datos del INEGI), ya que nos menciona que de los más de 7 millones de habitantes que enfrentan una discapacidad, sólo el 39% es económicamente activo, pero desgraciadamente en el salario que perciben de acuerdo a la Asociación Latinoamericana de Población, reciben 66.5% del ingreso que gana una persona sin discapacidad, haciendo el mismo trabajo, por lo que se quedan con una discriminación laboral notoria, además de ser contratados no por sus habilidades, aptitudes o estudios, mas bien pareciera que es por lástima o para querer demostrar que son empresas incluyentes.

Es momento de reflexionar si realmente hemos avanzado en el tema de la inclusión social, si realmente se han logrado los objetivos nacionales y se han implementado las estrategias que han mencionado tantos entes o instancias de Gobierno, podemos preguntarnos si realmente se han cumplido los ordenamientos en la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, si se han presentado reformas de manera precisa y actual para este tema, o sólo es un buen pretexto para hacer pensar a la ciudadanía que son o somos sensibles.

Me queda claro que es una responsabilidad de todos, llámese sector público o privado, debemos pensar desde lo particular hasta lo general, desde la persona que ayuda a cruzar la calle a un invidente o cuando se da trabajo a una persona con cualquier discapacidad, cuando mucho o poco donamos para una asociación o prestamos nuestros servicios para estas causas, cuando exigimos igualdad y respeto de todos y cada uno de los ciudadanos, conscientes que las personas con discapacidad se distinguen sólo por una cuestión física, mas no por ser distintos o incapaces, entendiendo que existen niveles en temas de discapacidad, pero que en ningún momento esto los hace inmunes a los derechos y justicia que tenemos todos.

En el contexto general, debemos revisar si realmente el Estado aplica sus programas y leyes específicas, en este mundo moderno donde las sociedades deben de ajustarse para tener un verdadero acceso a la inclusión en todos los aspectos, que seamos sociedades justas y estructuradas para todas y para todos, que desde los simples servicios que se prestan en los estados estén modernizados y adecuados, hasta la igualdad de empleos, salud, educación y armonización con todos los ciudadanos. Sé que México ha avanzado de una manera importante en este tema, pero no es suficiente, no debemos bajar la guardia en este tema.

En días pasados  tuve la oportunidad de entrevistar a una persona que es muestra de superación ante cualquier adversidad fisiológica, me refiero al candidato a la Alcaldía de Monterrey Adalberto Madero Quiroga, quien en dicha entrevista nos comenta cómo superó su problema de lenguaje desde niño, ya que fue hasta los cuatro años cuando pudo empezar a hablar después de varios tratamientos, pero algo muy interesante en él, fue como pudo utilizarlo para su beneficio, totalmente empoderado y demostrando que cualquier discapacidad no es motivo para lograr lo que se quiere y mucho menos en materia política, ya que entre sus cargos de elección popular destaca la de Diputado Local en Nuevo León de 1997 al 2000, Senador de la República de 2000 a 2006 y Presidente Municipal de la Ciudad de Monterrey de 2006 a 2009, ha escrito más de 40 libros desde los 17 años, por lo que es un ejemplo vivo de superación.

La entrevista me hizo reflexionar sobre personas como él, que son un caso de éxito, además de reconocer que es una persona extremadamente inteligente, más allá de saber si fue un mal o buen gobernante, debemos entender que es un caso de triunfo, es una persona que logró vencer una discapacidad y se volvió líder, él es un ejemplo de superación, ya que en una profesión donde la principal herramienta es el habla, él lo logró con todo y la discapacidad.

Sin embargo, es muy interesante su perspectiva, ya que él tomó el camino de burlarse de sí mismo, tal vez porque hoy para hacer política se requiere eso… pero tal vez si hubiera tomado el camino de sentirse orgulloso de vencer la adversidad, a nadie le hubiera importado, es un paradigma que tendríamos que analizar.

Por lo anterior, termino diciendo que como sociedad debemos de ser incluyentes en todos los aspectos, que ante el mundo no seamos candil de la calle, pero sobre todo valoremos a las personas con alguna discapacidad, por su funcionalidad, por su esfuerzo, estudio y experiencia y no por alguna deficiencia física o fisiológica, por eso puedo decir total y abiertamente con orgullo, yo sí te incluyo.

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