¿Y nuestra responsabilidad con los menores? · En serio · Por Alberto Medina Espinosa

¿Y nuestra responsabilidad con los menores? · En serio

Por Alberto Medina Espinosa

Nuestra Nación, México, tierra firme forjada en un Estado de Derecho pujante y de crecimiento constante, goza de una libertad máxima y oportunidades de desarrollo magnas, pero aún y pese a ello hay asignaturas pendientes sobre todo al sector infantil de la sociedad, donde los menores son victimizado de manera frecuente.

El pasado mes de junio ha sido considerado por parte del Estado Mexicano como uno de los meses más violentos y agresivos del presente sexenio federal, donde se registrará hasta 3 homicidios de menores diarios a nivel país.

Cifras oficiales de la Procuraduría de la Defensa del Menor revelaron que en los reportes oficiales al menos de manera diaria durante el mes pasado perdieron la vida 3 niños y niñas diariamente, muchos de ellos a manos de familiares y amigos del núcleo más cercano a la víctima.

Como sociedad algo pasa y es notario, ya no hay un disciplina en el hogar, donde los padres familia han fallado en la formación y educación de los hijos, no los han cuidado ante los males de la sociedad y si les han dado un mundo de puertas abiertas sin tapujos.

Hoy cabe hacer memoria y sembrar recordatorios que nos decían los adultos de antaño.

Hay que recordar que los niños no deben ir a la tienda solos.

Los niños no se quedan en el auto en lo que bajas rápido a comprar algo (aunque esté cerquita). Además los niños no se deben acostumbrar a andar con cualquier persona.

Nuestros niños no deben salir a jugar sin supervisión.

Y dicho sea de paso el hermano mayor no debe cuidar a sus hermanitos. No es su responsabilidad.

Los niños no deben estar en un bar, en un jardín chelero (aunque esté tranquilo) nunca.

Sobre todos los niños no deben estar cerca de personas inestables o con malas costumbres. Inclusive los niños no deben dormir en una y otra y otra casa.

Dicho se de paso los niños no deben convivir con todos los amigos de papá o mamá, no es necesario; no todos son buenas personas.

El peligro y la maldad existe en las personas, y miembros de la sociedad deambulan con trastornos jamás atendidos.

Nuestros niños no son inocentes, ¡Son Niños! Y es responsabilidad de los padres el protegerlos de todo y de todos, inclusive, aunque no sean nuestros propios hijos.

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