TLC y los niños triqui por Rosa Ofelia Garza

In Columna

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TLC y los niños triqui
Por Rosa Ofelia Garza

Que tanto ha beneficiado a México el famoso Tratado de Libre Comercio, si desde que se inició con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari formalizándose el 17 de diciembre de 1992 entrando en vigor en el año de 1994, nos dejaron como los niños oaxaqueños  basquetbolista triquis, descalzos nos mandaron a competir, o como los corredores tarahumaras con su huarache veloz, entramos en desventaja sobre todo en el campo, donde más pegó, mientras los otros países Canadá y EE. UU. Dan apoyos tecnológicos a sus compatriotas, aquí se van en trámites burocráticos a los agricultores campesinos, y ganaderos, y al final como siempre salen ganando los de arriba, los encargados de los programas, solo unos cuantos sobrevivieron a esta desigual contienda en el Tratado, ni que decir de los sueldos, hasta nuestros campesinos están de ” aquel lado ” haciéndole el caldo gordo a los anglosajones, Vicente Fox lo destacable que hizo fue exportar mano de obra Mexicana, y llevarlos de jardineros, como siempre hay ganadores y perdedores y creo que como siempre nos tocó la parte más fea  en cuando al tratado en productos agrícolas, donde no todos tuvieron el privilegio de entrar al TLC por la disparidad del campo, mientras allá está todo automatizado, con riegos por aspersión, aquí de este lado, ni para cintilla hay, así se fue perdiendo el campo y nuestra autonomía alimentaria, llevándonos a la importación de nuestros granos básicos como lo son el maíz y el frijol, y ahora amenazados con los transgénicos, ni aun contando en que si, se elevaron las exportaciones de muchos productos agrícolas, nos siguen escondiendo costos reales, aranceles que no no benefician a nuestras exportaciones, y ni siquiera este gobierno ha sido capaz de fortalecer nuestra soberanía como país, nos siguen viendo de arriba para abajo, y peor con el Goliat del presidente de aquel lado de los rubios, se le hacemos una raza inferior, porque de todas las exportaciones que se han hecho, no han contribuido en gran medida al desarrollo nacional visible, el campo sigue desolado, oliendo a olvido, los ranchos productivos han sido vendidos para otros fines, se pusieron hacer un tratado de esta magnitud, dejándonos descalzos como los niños triquis introduciendo al campo nuestro con total desigualdad, confiando solo en la danza de la lluvia, en las manos y el espíritu de nuestra gente del campo, mientras de aquellos lados abunda la tecnología, aquí lo que sobra es la burocracia y la corrupción, donde solo unos cuantos sobreviven a la aventura, mientras la mayoría pasa por la aplanadora neoliberal.

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