LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER LA ELIMINAMOS JUNTOS

Para eliminarla hay que nombrarla. México es un país machista que todos los días reproduce distintas formas de violencia contra la mujer. 

Hoy 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer las Naciones Unidas intentan visualizar sus causas y funestas consecuencias. 

De acuerdo con la ONU, una de las violaciones a los derechos humanos más extendidas, persistentes y con mayor impunidad es la violencia hacia mujeres y niñas. 

La violencia, de acuerdo con el Artículo 1ero de la “Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer” se define como 

“Todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”. 

Ésta, de acuerdo con la declaración, constituye una manifestación de relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres que han conducido a la dominación de la mujer y a la discriminación en su contra. 

Su manifestación no es sólo de forma física, sino sexual, psicológica, económica y patrimonial e incluye, pero no se limita a:

  • violencia por un compañero sentimental (violencia física, maltrato psicológico, violación conyugal, femicidio);
  • violencia sexual y acoso (violación, actos sexuales forzados, insinuaciones sexuales no deseadas, abuso sexual infantil, matrimonio forzado, acecho, acoso callejero, acoso cibernético);
  • trata de seres humanos (esclavitud, explotación sexual); y
  • matrimonio infantil.

Manifestaciones de la violencia contra la mujer

Así la violencia contra las mujeres es una de las manifestaciones más claras de la desigualdad, subordinación y de las relaciones de poder desigual de los hombres sobre las mujeres.

En Nuevo León, el patriarcado fomenta distintas violencias que afectan todos los aspectos de la vida de nuestras mujeres. Las más graves, son las denominadas violencias feminicidas. 

De acuerdo a un informe de Data Cívica y Alternativas Pacíficas,  las violencias feminicidas se definen como el conjunto de conductas y normas machistas que hacen posible la comisión del feminicidio aún cuando las mujeres ya hayan intentado hacer frente a esta violencia. 

Por otro lado, los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), nos dicen que en 2020 estado ocupó el primer lugar nacional en en llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de abuso sexual, incidentes relacionados a violación y el segundo lugar en llamadas relacionadas a la violencia familiar. 

En Nuevo León la mayoría de las mujeres en refugios presentan los cinco tipos de violencia de género. La violencia, contrario a lo que creemos, no es lineal – es decir, no siempre va en una línea recta desde el control (siendo lo menos “violento) hasta un feminicidio– sino que ocurre como un ciclo compuesto por la tensión, explosión violenta y la fase de “luna de miel”. Por otro lado, las mujeres enfrentan un triple aislamiento cuando viven violencia; por ellas mismas, por el agresor y por la sociedad en general, por lo que es importante que todos y todas nosotros entendamos que el aislamiento no implica que la víctima no requiera o quiera nuestra ayuda. 

Las víctimas de violencia no suelen reconocer con facilidad que experimentan violencia

Por otro lado, hoy 25 de noviembre es importante que recordemos esto: las víctimas de violencia no suelen reconocer fácilmente que experimentan violencia, sobre todo si han estado expuestas a ella durante mucho tiempo. La violencia se normaliza y sobre todo socava todo sentido de independencia y autoestima. 

La violencia también está presente en una brecha salarial abismal, donde en Nuevo León en promedio los hombres ganan 68.77 por ciento más que las mujeres, lo que la hace ser superior por más de 15 puntos porcentuales al promedio nacional.

Es urgente que desde el Congreso impulsemos el cambio de mentalidad entre la sociedad y particularmente entre los hombres, de este machismo que permite y reproduce las ideas de que los hombres son agresivos por naturaleza y de que deben ejercer el control sobre los cuerpos y la voluntad de las mujeres.

Por ello como lo establece un informe por Alternativas Pacíficas en su informe  “Mi experiencia puede servir para que otras no tengan miedo: Señales y estrategias para prevenir la violencia feminicida”: 

“Para prevenir la violencia feminicida es fundamental cambiar las concepciones, bastante enraizadas todavía en la cultura mexicana, al respecto de que las mujeres que viven violencia “quieren” o “permiten” ser objetivos de agresión para ampliar la mirada y comprender que han pasado por un proceso de victimización que inhibe las herramientas psicológicas necesarias para contemplar un nuevo horizonte y romper, por sí mismas, los círculos de la violencia”.

Para eliminarla hay que nombrarla; la violencia contra las mujeres en México y en Nuevo León no puede tener cabida en nuestro futuro.